Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Crónicas de una conquista al revés
"Fragmentos de una carioca en Madrid"

Categoría: Viajes y Ciudades

10/07/2009 GMT 1

Cocadas

bethaniaguerra @ 15:51

"Se você não provou ô, ô

prove dela

a cocada é da boa

não tem mais gostosa

é da boa, leva leite da Nestlé

prove só pra você ver"

                        

     Quando ele passa na rua com sua voz tão alta, forte e bela, me leva para outros tempos (apesar da menção à Nestlé). O vendedor de cocadas aqui da Penha canta seu pregão, como já ninguém faz. Que delícia!

      Fiquei um ano fora e ele continua vendendo cantando. Deus o abençoe, e às suas cocadas!

"Quem quer cocada? Da boa.... só quem prova é que sabe..."

03/07/2009 GMT 1

Volver

bethaniaguerra @ 01:30

No, no me refiero al título de Almodóvar. O tal vez sí.

Vuelvo y siempre me quedo. Siempre entera y siempre partida, para siempre. Ya no es posible, después que se sale, reterritorializarse en ninguna parte. Yendo y volviendo. Movimiento perpetuo.

15/12/2008 GMT 1

Mendigos neoliberales

bethaniaguerra @ 12:45

       Texto escrito originalmente en español, el 28 de noviembre de 2007, Rio de Janeiro, Brasil. Y publicado aquí ahora por motivos que traen estos temas de vuelta a mi corazón.

Mendigos neoliberales  



Hoy, volviendo a casa en el autobús 630, algunas cosas me han llamado la atención.  El transporte pasa por las favelas de Mangueira y Jacarezinho. En Río de janeiro, sea en la zona que fuere, es casi imposible coger un autobús que no pase por una chabola, un barrio muy pobre o alguna comunidad marginada. Aquí, centro y periferia pierden un poco la noción antropo-geográfico.

Es imposible también, en mi ciudad, que pases una semana entrando en autobuses sin que por lo menos en cinco intenten venderte algo. En éste ha habido un desfile de mendigos neoliberales

 

Es un concepto forjado (o repetido) por un antiguo compañero mío, de los tiempos de la licenciatura y del grupo de teatro que creamos para intervenir en una huelga de estudiantes. Germano se llamaba, y decía que el “mendigo neoliberal” es aquel chico, hombre o mujer, que te vende el caramelo en el semáforo, el cacahuete en el tren o el dulce de banana en el autobús. Tan mendigo como el que pide, tan necesitado, olvidado, marginado. Pero ése vende. Tiene un producto, a nuestros ojos, más “digno” que su miseria personal. Miseria que, aunque parezca individual, es tan nuestra como suya. El hecho de que ese niño, hombre o mujer nos ofrezca algo para comprar nos hace pensar, muy neoliberalmente, que estamos cumpliendo nuestra parte, y tanto vendedor como comprador ven en el acto de vender lo que sea, algo más honesto que la mendicidad.

Ha entrado un hombre joven, ropa muy modesta, vendiendo caramelos. Nos contaba que era padre de un niño de 2 meses, enfermo en el hospital, tenía pulmonía. El padre en paro.  No  hemos sabido nada de la madre. Nos ha dicho que si comprásemos el dulce estaríamos ayudando a su niño y no a él, y que no emplearía lo que le diésemos en drogas o bebida. Por eso nuestro dinero (dos paquetes por un real) sería honradamente utilizado, quizás para salvar la vida de un niñito.

Mucha gente se ha llevado caramelos a casa, yo incluida, y probablemente sus conciencias más tranquilas, de lo que yo me excluyo.

Ha entrado otro vendedor, pero su producto eran las mismas golosinas que vendía el anterior, así que no ha tenido tanto éxito, aunque nos contara que era la primera vez que vendía cosas en la calle, que estaba también en paro, y que su mujer había muerto en un accidente.

No importa si las historias eran reales o no. El elemento de la realidad está en otros aspectos, que no dependen de nuestra creencia en aquella verdad o  mentira.

Sin embargo, ha sido el tercer mendigo neoliberal (que quizás no merezca esa nomenclatura tan dura) el que más me ha tocado. Un niño de unos siete u ocho años. Era blanco, casi rubio, pies descalzos, ropa muy sucia, pelo igualmente inmundo, sonrisa puesta. No ha dicho nada. Ha entrado, sorteando  cuerpos y bolsos, y se ha acercado a la primera persona. Pero se ha acercado mucho. La ha abrazado. El niño abrazaba y besaba a cada persona del autobús. Para hacerlo a la que se encontraba sentada en la ventana, casi se tumbaba sobre la otra, y no le importaba. Nos daba dos besos en las mejillas. Tan rápido, tan raro y tan niño, que nadie lo ha rechazado. Después de cada beso nos estiraba su manita, tan pequeña, tan sucia, tan brasileña, esperando las monedas.

Vendía lo único que poseía.

Ese niño, que estaba allí repartiendo besos, vulnerable, endurecido e infantil a la vez, podría, quizás, estar en alguna periferia de México D.F, a las orillas del Río de la Plata en la Boca, pidiendo en la Avenida Paulista o en  Getafe, a las afueras de Madrid, en alguna comunidad latina. Y podría estar porque su sonrisa, sus ojos, su miseria y su grandeza eran extrañamente, terriblemente, latinoamericanos.

América Latina, vocablo, nación, expresión abarcadora o sectarizante, porque es sólo palabra. Depende, como todo, de la comprensión que le demos. Porque cuando deja de ser nombre y adquiere significado de realidad, de dureza, de puñetazo en las buenas y cristianas voluntades, cuando se convierte  ambigua y paradójicamente en niños negros, rubios o indios, igualmente sucios e inmensamente crueles en lo que representan; en pensadores e intelectuales profundos en su hacer teórico y político; en poetas y narradores escandalosamente buenos; en pueblos monumentales como sus pasados y sus presentes,  Latinoamérica se vuelve lo que realmente es. Se nos escapa por entre los dedos, es demasiado grande y demasiado compleja.

El niño olía a cigarrillo. Quizás sólo una de las tantas drogas que consume o consumirá para olvidarse, para no tener que acordarse de lo que podría y de lo que nunca podrá ser. Quizás su padre sea muy parecido al primer vendedor. Quizás no haya tenido nunca padre. Quizás haya estado enfermo de pulmonía. Quizás se haya muerto. Quizás se muera en la próxima esquina. Quizás alguien se acuerde de sus besos. Pero de nada sirve sólo acordarse.

Su olor se me ha pegado. No creo que deje de sentirlo jamás. Y no lo quiero.  

Bethania Guerra

                                                                   Río de Janeiro, 28 de noviembre de 2007

Seguir leyendo el resto »

11/12/2008 GMT 1

"Martillo rompecristales" - momento prosaico

bethaniaguerra @ 10:18

martillo.jpg  Em minhas viagens de trem diárias, aqui em Madrid, observei uma coisa que chamou muito minha atenção. ´

Há um compartimento que guarda o martelinho que deve ser usado para quebrar os vidros em caso de emergência. Ok. Entretanto, o compartimento é de vidro, ou seja, o mesmo material que deveria ser quebrado usando o martelinho. E embaixo lê-se: " Romper este cristal para acceder al martillo". Com o quê se deve quebrar o vidro que guarda o martelo? E eu entendo, então da seguinte maneira: " arrebente o vidro com a mão, o pé ou uma pedra, para chegar ao martelinho que, civilizadamente, permitirá que o senhor quebre os vidros da janela"...... Ora pois.....

20/11/2008 GMT 1

en la calle

bethaniaguerra @ 14:09

Morar na rua é terrível em qualquer canto do mundo: morador de rua no Rio, com as incipientes enchentes de verão, dormir molhado, com fome e sede; nas ruas de Madrid, com o frio que já começa a fazer, 3, 2 graus de madrugada, e o frio dos semelhantes, que  pode ser ainda maior. Em sua maioria aqui são imigrantes adultos, sobretudo homens, há poucas mulheres porque elas vêm menos (geralmente os homens viajam primeiro prometendo “buscar a família” depois, o que muitas vezes não acontece); negros africanos (subsaharianos, como está na moda dizer aqui, mesmo que venham de outras partes da África...).  Também romenos, ciganos ou não (em geral são ciganos realmente).  E entramos em outro tema.Ando pensando estes últimos dias, que no Brasil a maioria dos “amantes do povo cigano” não tem a mínima idéia da real dimensão do problema cigano na Europa. As chamadas “festas ciganas”, glamourosas no Rio e em São Paulo (sobretudo, e muitas vezes com um pobre ou falso glamour, mas ainda assim glamourosas – mas não é a própria palavra glamour matizada pela falsidade?), são um simulacro capenga de algo que não existe. Tais celebrações, das quais participei e participo (não me eximo do problema, claro esteja) só teriam sentido se estivessem baseadas em um trabalho verdadeiro de pesquisa e divulgação das danças, costumes e problemáticas (porque não) dos povos ciganos. E mais. Se parte da renda obtida (de preferência toda) fosse destinada a projetos de ajuda humanitária e social para populações ciganas na Romênia ou de grupos ciganos favelizados na Espanha. Sei que muitas das festas são beneficentes, e o dinheiro vai para instituições filantrópicas. Mas porque não beneficiar os próprios motivos da festa, que precisam tanto, e cada vez mais?

22/10/2008 GMT 1

sonrisa callejera

bethaniaguerra @ 22:48

Aquí siento el impulso de sonreir a desconocidos. Sobretodo a mujeres negras inmigrantes, con o sin niños. Es como si con mi sonrisa puediese ejercer algún tipo de solidaridad latinoamericana callejera, que sin duda no cambiará la vida de nadie, pero quizás pudiese crear un simulacro de comunión durante pocos instantes. Lo he hecho algunas veces. Y la recíproca no es verdadera en la mayoría de los casos. No recibo de vuelta la sonrisa. Creo que hay algo en el aire, una desconfianza peninsular que se pega con el tiempo a las almas. Ojalá no me pase jamás.

22/10/2008.
madrid

30/09/2008 GMT 1

Di

bethaniaguerra @ 02:36

dileoeu.jpg

Sei que o blog está abandonadinho há muito tempo. Mas quero retomar. Tomara que consiga manter uma regularidade nesse diário virtual. Estar longe é um estímulo à escrita mais profunda. Minha irmã Diana que o diga. Seu livro foi meu companheiro de avião. Como eu a entendo! Que beleza!

De volta

bethaniaguerra @ 02:33

Estou de volta a estas terras. É estranho voltar. Seria estranho não voltar. Sinto uma saudade imensa dos meus. E uma certeza de que coisas bonitas me esperam aqui. Vivemos no entre-mundo das fronteiras criadas por nós mesmos. Dói às vezes, mas não é ruim. 29 de setembro de 2008

12/03/2007 GMT 1

Imagens da saudade.

bethaniaguerra @ 12:51

Imagens belíssimas de algumas cidades do nosso Brasil. A apresentação me foi enviada pela Didi, uma amiga querida aqui de Madrid. Confesso que ao chegar às fotos do Rio não deu para conter as lágrimas. Que linda é a minha cidade, e que saudade...

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis